Jerusalén: un pendiente de oro helenístico, con forma de antílope o ciervo

08/Ago/2018

National Geographic

Jerusalén: un pendiente de oro helenístico, con forma de antílope o ciervo

El pendiente, tan espectacular como
excepcional, ha sido datado en el siglo III o II a.C., “una época fascinante de
la cual poco sabemos sobre Jerusalén”, afirman conjuntamente Yuval Gadot y
Yiftah Shalev
Un pendiente de oro en forma de aro,
ornamentado con la cabeza de un animal con cuernos, posiblemente un antílope o
un ciervo, ha aparecido durante la excavación de un edificio de comienzos del
periodo helenístico en Jerusalén, según ha revelado hoy en un comunicado la
Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA). El pendiente, tan espectacular como
excepcional, ha sido datado en el siglo III o II a.C., “una época fascinante de
la cual poco sabemos en lo que respecta a Jerusalén”, afirman conjuntamente
Yuval Gadot, de la Universidad de Tel Aviv, y Yiftah Shalev, de la IAA, los
directores de la excavación. La pieza fue elaborada con la técnica de la
filigrana, con hilos finísimos de oro.
“No
está claro si el pendiente de oro lo llevaba un hombre o una mujer y tampoco
sabemos cuál era su identidad religiosa o cultural, pero indudablemente
perteneció a alguien de la clase alta de Jerusalén. Lo sabemos por su
proximidad al Monte del Templo y al Templo, que era funcional en aquella época,
y por la calidad de la joya de oro”, comentan los investigadores principales.
Se han encontrado pendientes muy similares, pero no idénticos, por toda la
cuenca del Mediterráneo, especialmente en Grecia, pero son extremadamente raros
en Israel. El profesor Gadot asegura que “es la primera vez que se ha
encontrado un pendiente semejante en Jerusalén, en unas ruinas arqueológicas de
esa época”.
“Los hallazgos de esta excavación abren una
ventana a cómo era Jerusalén a comienzos del periodo helenístico: parece que,
en aquel tiempo, la ciudad no se extendió más allá de la cima de la colina de
la Ciudad de David, pero entonces se extendió ligeramente al oeste, hacia el
Valle del Tiropeón. Gracias a esta excavación también hemos aprendido que los
residentes de la zona no eran campesinos que se instalaron en zonas vacías en
la periferia del área central, sino más bien lo contrario: eran personas
acomodadas. El hallazgo de piezas familiares de joyería helenística aporta
información sobre las influencias helenísticas que llegaron a Jerusalén en
aquella época“, apuntan los investigadores.